Recuerdo al Frente para la Victoria, partido donde nació el Kirchnerismo, como un bloque de mármol imposible de quebrar. Crecía y crecía, algutinando a personajes políticos que se arrodillaban ante el poder inconmensurable del Pingüino Emperador.
Hoy, el vicepresidente Cobos dio muestras de que el granítico bloque se ha fisurado profundamente, ante el ensordecedor reclamo popular por un cambio en la manera de hacer política de los actuales ocupantes de la Residencia de Olivos. Intendentes y gobernadores, con temor, sugieren al presidente del PJ que dé marcha atrás con el acto proselitista que pagamos todos los ciudadanos cada 15 días, a pesar de que ya hemos hecho sonar nuestras voces a través de nuestras cacerolas. A pesar de todo, el furibundo pingüino no se detiene, escudado por el personaje más violento y detestado por los argentinos en la última década: Luis D´elía, un bárbaro bramando por la sangre enemiga y por un modelo “redistributivo” que le retribuye mensualmente a sus arcas más de 14000$ mientras nosotros, los malditos oligarcas, los blancos ricos, los que apoyamos a los trabajadores del campo, con esfuerzo y algo de suerte podemos ganar 10 veces menos esa suma.
Hay que tener confianza. De a poco, de a poquito, esa burbuja con la que supieron mantenerse en el poder se va reventando. Que tu cacerola suene cada vez más fuerte, hasta que los tímpanos de los que se hacen los sordos les obliguen a bajar del pedestan en el que se pusieron.
Fuerza argentinos!

